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Discurso del Sr. Rector en la Cuarta Graduación Ordinaria del Recinto Luis Napoleón Núñez Molina

Fecha de publicación: 13-OCT-2008 03:54 PM

DISCURSO DE ORDEN,  PRONUNCIADO POR EL LIC. PEDRO ANTONIO EDUARDO EN EL RECINTO LUÍS NAPOLEÓN NUÑEZ MOLINA, EN OCASIÓN DE CELEBRARSE LA IV GRADUACIÓN DE: a) LICENCIADOS EN EDUCACIÓN INICIAL Y BÁSICA, b) CERTIFICACION DE ESTUDIOS SUPERIORES Y c) HABILITACIÓN DOCENTE, EL 9 DE OCTUBRE DE 2008.

 

 

 

Quiero, ante todo, que me permitan compartir con ustedes algunas reflexiones. En el Informe del Programa de Naciones Unidas, República Dominicana 2008, Amartya Sen define el desarrollo como la expansión de las libertades reales de las que dispone una persona para hacer y ser lo que valora en la vida; y como un proceso de liberación desde una situación de privaciones.  Partiendo de este punto de vista, valora la educación como un factor de desarrollo humano, en cuanto facilita al individuo la posibilidad de mostrar sus capacidades para poder hacer y ser lo que se propone.

 

Pero para que la educación pueda cumplir cabalmente su cometido como motor de desarrollo, tiene que ser una educación de calidad. Es importante que los niños, adolescentes y adultos tengan acceso a la escuela pero no es suficiente. Si se procura una educación equitativa de calidad, es imprescindible que los que asisten a la escuela aprendan, y que podamos saber cuánto y qué aprenden y cómo puede demostrarse y medirse que realmente han logrado, en forma eficiente, las metas de aprendizaje.

 

Asimismo, aspiramos, siguiendo el pensamiento de Santos Guerra, a una educación basada en la superación de las desigualdades, que fomente el espíritu de justicia, el respeto a la diversidad, el desarrollo de la compresión, de la crítica y el análisis. Se requiere también que los alumnos aprendan a abordar el conocimiento haciendo uso de las estrategias mentales apropiadas; que sean creativos y cuestionadores del saber. Por eso, hoy se habla de repensar la escuela y la formación docente, aunque los planteamientos en este sentido, por lo común, parten de una mirada retrospectiva, orientada a corregir y poner parches a lo que se hacía ayer, cuando, en cambio, se debe generar una visión prospectiva que permita percibir la escuela y el docente que requiere la sociedad del futuro, más compleja, más exigente.  En este sentido, se tienen que formular  propuestas superadoras en cuya construcción todos estamos comprometidos.

 

Por otra parte, se reconoce que es necesario aumentar los recursos destinados a la educación, porque los presupuestos asignados a este sector son bajos. Sin embargo, hay investigaciones muy contundentes que muestran que para mejorar el rendimiento de los estudiantes, principal indicador de la calidad de la educación, no es suficiente con aumentar el presupuesto.

 

 Países de características comparables, cuyas poblaciones presentan, en promedio, los mismos años de escolaridad, muestran grandes diferencias en sus niveles de éxito, una de las tantas evidencias de que no basta con dar oportunidades de acceso a la escuela cuando se descuida la calidad de la educación. Lo importante, parece ser, es lo que pasa en el aula, cómo se conducen los procesos de aprendizaje, si prevalece la transmisión de los conocimientos del educador al estudiante o si este último hace el ejercicio intelectual de construirlos.  

 

Ustedes, distinguidos graduandos, han concluido la etapa de la formación inicial, la primera requerida para certificar el ingreso al sistema educativo, pero  no han terminado su formación. Aun si partimos de que la formación inicial que recibieron fue sólida, esperamos que así haya sido, la amplitud de los conocimientos en las diferentes ramas del saber, los avances en la tecnología, las nuevas concepciones sobre la función de la escuela y el papel del docente, el acceso que tienen muchos alumnos a la información a través de los sistemas modernos de comunicación, que les permiten superar en algunos aspectos a sus propios maestros, obliga al personal docente a estudiar constantemente para no quedar rezagado. 

 

A partir de este momento ustedes tienen que seguir enriqueciendo su bagaje educativo y cultural, a través de lo que con frecuencia se ha llamado capacitación, actualización o perfeccionamiento docente, términos que en la actualidad se engloban bajo el concepto de formación continua.

 

 Sabemos que la educación, en todos sus niveles, está siendo duramente cuestionada en muchas partes de los países en desarrollo como América Latina y el Caribe, dentro de los que está República Dominicana. Se han realizado innumerables diagnósticos y diversas declaraciones en foros nacionales e internacionales y se han asumido, en cada caso, compromisos formales para mejorarla. Pero, siendo honestos tenemos que reconocer que los grandes esfuerzos que se han llevado a cabo y los logros alcanzados han sido insuficientes.  Muchos problemas van quedando atrás, mientras otros surgen como resultado de nuevas demandas en una sociedad que cada día aspira a más y mejor educación.

 

Hoy se habla del aprendizaje por competencias. Una competencia se define como un saber hacer, la aplicación de conocimientos en circunstancias prácticas, saber resolver situaciones.  Pero, tal como dice Denise Vaillant, como las situaciones son cada vez más complejas, ser competente requiere, por un lado de muchos saberes, teóricos y prácticos, y por otro, de mucha imaginación y creatividad.  Un docente competente ha de reflexionar sobre su propia práctica para mejorarla. Tenemos todos que ser más competentes. Nuestra realidad social está urgida de profesionales capaces, honrados y confiables;  de hombres y mujeres comprometidos con el bien común. Que sean ustedes de esa estirpe, muy valiosa aunque poco abundante.

 

 

Pero nuestra actitud no es de desaliento, creemos en el futuro del país y estamos conscientes de que para el presidente de la República, Dr. Leonel Fernández Reyna, la educación es, como lo ha demostrado, una prioridad nacional y que el Secretario de Estado de Educación, Lic. Melanio Paredes, interpreta su política y sigue la misma trayectoria. En tal virtud, nuestro propósito firme es contribuir a que la formación de los educadores en el Instituto Superior de Formación docente Salomé Ureña y sus recintos sea transformada a tal nivel que pueda servir de modelo a otros países de la región, para lo cual contaremos con el respaldo del Lic. Fausto Mota, Subsecretario de Estado de Educación y Director Ejecutivo del INAFOCAM.

 

En la calidad de la educación inciden múltiples variables: el curriculum, los libros de texto, los materiales y equipos de enseñanza, el manejo del tiempo asignado a la docencia y el grado de cumplimiento del calendario escolar, la gestión de centro, pero el docente es el actor crucial en el proceso de enseñanza.  El es quien planifica, conduce y evalúa las actividades de aprendizaje de los alumnos. Su dominio de las asignaturas y de la metodología implícita en cada caso y su cultura general, son saberes fundamentales en su ejercicio profesional. La tecnología ayuda, pero jamás sustituye a un cuerpo docente calificado. Además, el maestro debe ser emocionalmente equilibrado. La actitud y el trato que le manifieste a un alumno pueden estimularlo a continuar estudios o promover su deserción, eleva su autoestima o la disminuye; por tanto, contribuye a su éxito o a su fracaso.

 

De todos modos, no solo la escuela y el docente son responsables de la calidad de la educación y de los resultados de los estudiantes, la familia también influye, y el ambiente en general. Por tanto, cualquier dimensión del proceso educativo tiene que ponderarse desde un enfoque sistémico.

 

Me honra presidir este acto de investidura de 216 graduandos en diferentes niveles: licenciatura en educación inicial y educación básica, certificado de estudios superiores y en habilitación docente.  Les animo a que asuman con ilusión, entusiasmo y voluntad firme su ejercicio profesional, el más noble de todas las tareas. De su eficiencia, autocontrol, y modo de interactuar con sus alumnos dependerá, en gran medida, el éxito de todos. Tengan siempre presente que el ser humano no tiene límites en sus posibilidades de avanzar, por eso puede mejorar cada día desarrollando su potencial al máximo.

 

Les felicitamos muy sinceramente a ustedes graduando, a sus familiares que les respaldaron en este primer logro y a todo el personal del recinto que les acompañó en el camino, de manera especial a los profesores formadores, siempre los más esforzados.

 

Nuestros mejores deseos en su desempeño docente, que disfruten plenamente su quehacer, y sepan aprovechar la oportunidad de servir a las comunidades en que les corresponda laborar. Los ponemos en Dios para que en cualquier lugar y en cualquier papel que deban desempeñar que El fluya a ustedes en sabiduría, paz interior y fortaleza divina, para que siempre hagan bien lo que les toque hacer.

 

Gracias

Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (ISFODOSU)
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